dimecres, 16 de maig de 2012

MOHAMED, GAY Y DE L'HOSPITALET

Si en Cataluña fuéramos todos empresarios ricos, catalanes de pura cepa y algunos barrios de Barcelona y otras ciudades del área metropolitana no existieran, si los homosexuales aceptaran su condición de desviados y se trataran para pasar a formar familias tradicionales de toda la vida y si  los inmigrantes y sus hijos se dedicaran a ser el servicio doméstico y a no exigir nada más que la subsistencia, en Catalunya ganaría Duran i Lleida. Es más, reinaría Duran i Lleida.

(Ara que hem sabut que en Duran i Lleida torna a ser el màxim dirigent d'Unió Democràtica - sembla que el seu és un mandat ad aeternum- comparteixo amb vosaltres aquest article que vaig escriure ja fa un temps - en plena campanya electoral de les darreres eleccions generals de l'estat- i que no vaig arribar a publicar al desaparegut diari Público)

Saïd El Kadaoui. Psicólogo y escritor.
             A pesar de saber y asumir resignadamente que cuando estamos en campaña electoral la complejidad deja paso al estereotipo, me ha causado cierta perplejidad escuchar al candidato de CIU, el  señor Josep Antoni Duran i Lleida, decir las cosas que ha dicho.
            Para criticar el PER (Plan de Empleo Rural), cosa más que legítima, lo hizo acudiendo al estereotipo del andaluz holgazán y denigró a los jornaleros de esta comunidad diciendo que “reciben el PER para pasar una mañana o toda la jornada en el bar del pueblo”.
            En cuanto al archiutilizado tema migratorio, primero que había demasiados inmigrantes, segundo que tenían un rendimiento escolar bajo y tercero que perjudicaban a la persona humilde que se ve obligada a compartir barrio y colegio con  ellos.
            Olvida decir que al llegar al gobierno de la Generalitat de Cataluña, CIU, aparcó una de las mejores iniciativas de estos últimos años. La ley de Barrios, cuyo objetivo era la dignificación de los barrios, la creación de espacios compartidos y la contribución a erradicar los guetos.
            Recordar también que en la anterior legislatura se firmó, con la participación de CiU ,el Pacte Nacional per la immigració (Pacto nacional por la inmigración), donde, entre otras cosas, los partidos firmantes se comprometían a no utilizar este tema tan sensible con fines electorales. Nada de esto se ha cumplido. En esta misma campaña, el señor Duran i Lleida también ha mostrado su preocupación porque en Cataluña estaban naciendo más Mohamed que Jordi o José. Una información falsa, que cualquiera puede comprobar acudiendo a los datos del Institut Oficial d’Estadística de Catalunya (Instituto Oficial de Cataluña),  pero que igualmente deja entrever la idea de Catalunya de Duran i Lleida y de una parte importante de convergencia i Unió. El nacimiento de los hijos de los inmigrantes desnaturaliza, lo dijo con estas mismas palabras en la anterior campaña electoral, el país.

            En una entrevista concedida a la revista Vanity Fair, defendió el derecho de cualquier persona a acudir al psicólogo para cambiar su orientación sexual. Unas palabras que abrían la puerta a diferentes interpretaciones si no fuera ya conocida su posición. Todo el mundo recuerda que en el 2010, criticó al Departamento de Salud de la Generalitat por haber abierto un expediente informativo a la Policlínica Tibidabo para esclarecer si trataba la homosexualidad como una enfermedad. Es decir, tenemos a otro sector de la población, amplio, tan amplio como para que desde su propia coalición haya recibido duras críticas de militantes homosexuales y de otros integrantes de su lista electoral. Mercè Pigem y Carles Campuzano, números 3 y 4 respectivamente de su candidatura escribieron en sus twiter que las listas convergentes están llenas de homosexuales.
            Y la perla, a mi juicio. En una conferencia para empresarios en el Círculo Ecuestre de Barcelona dijo que “ Cataluña no es sólo vosotros. Ni Vic es lo que era, es muy diferente. Hay Nou Barris  y l’Hospitalet. Y por lo tanto al final sale lo que sale”.
            Resumiendo:  Si en Cataluña fuéramos todos empresarios ricos, catalanes de pura cepa y algunos barrios de Barcelona y otras ciudades del área metropolitana no existieran, si los homosexuales aceptaran su condición de desviados y se trataran para pasar a formar familias tradicionales de toda la vida y si  los inmigrantes y sus hijos se dedicaran a ser el servicio doméstico y a no exigir nada más que la subsistencia, en Catalunya ganaría Duran i Lleida. Es más, reinaría Duran i Lleida.
            No parece muy serio. Por suerte, los catalanes sabemos que, muy a pesar suyo, Cataluña no es  Él.  Cataluña tiene infinidad de voces.
Es más, debe de haber ya catalanes que se llamen Mohamed, que son gays y que viven en l’Hospitalet. ¡Y que votan!

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