dimarts, 17 de juliol de 2012

RECOMANO AQUEST LLIBRE DE POESIA, VETLLA, DE JORDI LLAVINA


Uns versos:
"Molt temps després, quan ja s'havia
perdut el rastre de l'amiga,
llegia una novel.la russa
i vaig trobar-hi un verb imprès
d'aquells que sempre fan més goig
si és que te'l diu Carner en un vers
-al príncep ja li havia pres
finestrejar, que tant m'agrada-.
Un verb que a mi em sembla que glossa
el que estic fent amb els meus versos,
ara que aplego brins de llum
amb una mà i bocins d'amiga
amb l'altra mà per poder entendre
el que he estat jo quan era jove"


"Tants anys després, llegeixo encara el llibre
i ja no espero el que no ha de tornar."



Aquest cop el comentari del llibre és de Jordi Puntí
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Llavina y el poema largo

Sábado, 16 de junio del 2012
JORDI
PUNTÍ

He aquí una pregunta estrafalaria: ¿cuántos versos debe tener un poema para ser considerado un «poema largo»? La respuesta no es fácil. Sucede lo mismo que con la narrativa, donde la frontera entre el «cuento largo» y la «novela breve» también es borrosa.
Todos estamos de acuerdo, por ejemplo, en que el Poema inacabat de Gabriel Ferrater es un poema largo (¡1.334 versos!). Quizá deberíamos considerar largos esos poemas que requieren una lectura episódica, es decir, que son difíciles de leer de una sola vez. La tarea del lector es doble, en estos casos, pues a la relectura minuciosa del poema -volver a cada verso para afinar su sentido- se añade la comprensión del conjunto, por escenas, con la narrativa que las une. Basta pensar en la Odisea de Homero.
Es un reto, el del poema largo, que me atrae como lector. Aparte de las canciones épicas y las novelas en verso medievales, el Nabí de Josep Carner consta entre los primeros que leí. Poco después me enmarañé en La tierra baldía, de T.S. Eliot. También me fascinaron el Don Juan de Lord Byron (aunque no sé si llegué a terminarlo) y su nieto travieso: la maravillosa Carta a Lord Byron, de W.H. Auden. Este censo tiene que ser breve por cuestión de espacio, y seguro que me dejo a alguien, pero también debe salir Fugitius, de Salvador Oliva, los libros de Enric Casasses -como La cosa aquella-- y Josep Pedrals --como el reciente El romanço d'Anna Tirant.
El último poema largo que se une con ganas a esta tradición es Vetlla, de Jordi Llavina (Edicions 3i4). A partir de un libro de poesía reencontrado, regalo de un antiguo amor, el poeta revive la compleja relación con la chica. Al mismo tiempo traza un retrato de una época que es también un estado de ánimo: los años 80 en un pueblo de comarcas.
Vetlla es una reflexión íntima sobre la ausencia, sobre la ilusiones que la vida nos va escatimando, pero también con recursos más propios de la narración: diálogos, personajes secundarios, descripciones, parodias y autoparodias, ficción dentro de la ficción… Literatura de la buena, en fi

Otros libros recomendados:
Hacia una democracia laica
  LA CIVILIZACIÓN DEL ESPECTÁCULO, DE VARGAS LLOSA
"X" DE PERCIVAL EVERETT
EL MAL ÁRABE, DE MONCEF MARZOUKI  
 HANIK KUREISI, EL BUDA DE LOS SUBURBIOS
La escritura o la vida, de Jorge Semprún

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